Vacía tu taza

Traditional Japanese Tea Ceremony

Hola a todos, disculpen mi tardía aportación, espero que sea valiosa para algunos de ustedes.

Yo vengo de muchos años de entrenamiento en artes marciales, particularmente en el Judo. Por cosas de la vida, a los dieciséis años tuve que tomar la decisión no sólo de seguir entrenando (ya tenía 6 años en la disciplina) y ayudándole a mi maestro en su clase, sino de quedarme con la academia donde él nos daba clases por un viaje al extranjero que duraría como 8 años. A partir de ahí se dieron mis inicios e increíble peregrinar en la enseñanza y con ello 20 años de experiencia trabajando con todo tipo de personas y gente de todas las edades.

Más allá de la parte física del entrenamiento, las artes marciales son sobre todo una actividad formativa para quien la práctica. Mi desarrollo como entrenador tuvo subidas y bajadas, aprendí a enseñar “enseñando” y con ello por supuesto cometí errores pero también con ellos seguí aprendiendo.

En términos generales a mí nadie me enseñó a enseñar, lo aprendí en el camino. Tal vez fue irresponsable de mi parte tomar la decisión de aceptar quedarme como el instructor a cargo de la academia, tal vez fue mi vocación, porque he de decir que lo disfruté mucho, era un hobby, era una actividad por las tardes y esperaba con ansias terminar mis labores en temas de computación para ir con mis muchachos a entrenar.

Con los años y en paralelo a estar trabajando con otros instructores, como compañeros o incluso como mis colaboradores, identifiqué que hay precisamente tres tipos de docentes en artes marciales.

El instructor: es aquel que se convierte en un transmisor de información, lo hace de forma directa y ofrece a un alumno poca retroalimentación dada su poca experiencia.

El profesor: es aquel que transmite información pero además aporta su experiencia, conocimientos e incluso algunos toques de su personalidad a lo que hace y enseña de tal manera que te motiva a ser curioso y a investigar acerca de lo que enseña.

El Maestro (o Sensei): Es quien genera el valor de un profesor, pero hace que te enamores profundamente no sólo por lo que dice en clase, sino por lo que hace. Te inspira a conocer acerca de lo que conoce y ama.

Si me lo preguntan, después de veinte años dedicándome a enseñar artes marciales, probablemente sólo rocé por momentos el nivel de lo que logra un maestro (y vaya que hablamos de más de 28 años de entrenamiento), aunque finalmente creo que no me toca a mí decirlo sino a los cientos de chicos y chicas con los que compartí una clase o un entrenamiento.

Por supuesto que enseñar modelos de negocio, innovación y emprendimiento o administración estratégica en una universidad puede ser muy diferente, pero saben, me parece que sólo es un tema de contenidos.

El mes pasado que vi el video de Sugata Mitra, me tocó fibras muy sensibles. No dejo de pensar lo irresponsable que pude ser al iniciar a dar clases sin saber hacerlo, por años me sentí incompleto, poco capacitado, aunque pude solventarlo de manera formal más adelante a través de una serie de certificaciones.

Al mismo tiempo, no sé si el haber iniciado de una forma tan improvisada, tan “natural”, me permitió entender rápidamente cómo es que yo podía aprender y simplemente ponerlo en práctica con otros, experimentando, probando, hacerlo simple y fácil tal como a mí me gustaba aprender.

No estoy diciendo que eso es lo correcto, estoy diciendo que no operaba bajo ningún tipo de esquema o paradigma, sino que lo que buscaba es que mis alumnos me entendieran, que comprendieran y lo disfrutaran para que fuera más fácil, y saben, eso me resultó siempre, me convertí en un instructor con alumnos que daban buenos resultados, en torneos y competencias, dentro y fuera de México, me volví muy práctico y eficaz.

Al final, mucho se reducía a “el que enseña aprende dos veces”, yo mejoraba y mejoraba conforme más trabajaba (daba 4 clases diarias en promedio) y eso me generó una imagen de un instructor muy capaz.

Creo que lo que me funcionó realmente, es haber sido capaz de ajustarme, adaptarme, aprender y enseñar de inmediato, probando de todo, me volvió hábil en la autogestión, ordenado, disciplinado, etcétera.

Con el pasar de los años, cuando ya tenía un método, cuando ya contaba con técnicas de enseñanza y mayor experiencia, caí en un “bache”, dejé de ser creativo, flexible, sensible al tipo de persona con la que trataba, me volví cuadrado y esquematizado.

¿No es ilógico? No, no lo es tanto. De pronto dejé de disfrutar dar clases, iba por cumplir y cada vez se volvía más tedioso y cansado estar frente a un grupo, llegó un momento en el que casi decidí dejar de hacer algo que me gustaba mucho, hasta un día que leí la siguiente frase de Bruce Lee, uno de los artistas marciales más respetados en su momento más allá de su fama como actor de películas.

Vacía tu mente, se amorfo, moldeable, como el agua. Si pones agua en una taza se convierte en la taza. Si pones agua en una botella se convierte en la botella. Si la pones en una tetera se convierte en la tetera. El agua puede fluir o puede golpear. Sé agua amigo mío.”

Recordé que tenía que “vaciar mi taza” por un momento, regresar a mis básicos, a mis inicios, a mis orígenes. Replantee totalmente mi postura en la vida, tanto que hubo un antes y un después de eso. Mejoré de nueva cuenta, lo disfrutaba otra vez, entendí el valor de cada ser humano y el tiempo de cada uno y el proceso de aprendizaje, di clases por otros 6 años.

Hoy día ya no doy clases de artes marciales, las entreno de vez en cuando, pero cada vez que una clase se pone compleja, me doy cuenta que el problema no son los chicos, soy yo que no me estoy adaptando como lo hace el agua, a la forma en que ellos pueden aprender mejor, lo asumo como mi responsabilidad inicial y cuando logro “engancharlos” entonces les cedo parte de esa responsabilidad para “cargarla juntos”.

Muchas gracias por leerme, saludos.

Alberto C. Flores.

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3 respuestas a Vacía tu taza

  1. mariaorozco dijo:

    Alberto:
    Muchas gracias por compartir tu experiencia.
    Me gusta mucho la idea de “ser agua”, y dejar fluir el ser profesor para llegar a ser maestro.
    Soy docente de formación inicial, pero te puedo decir que hasta que está uno como responsable de un grupo es cuando comenzamos a aprender a enseñar…¡gracias a todas aquellas personas que nos dan la posibilidad de ser maestros cuando no tenemos experiencia!, ¡gracias a esos alumnos que pasaron enseñándonos a nosotros…quizá aprendieron algo ellos también!
    Lupita

  2. sofial dijo:

    Alberto:
    ¡Qué hermoso escrito nos compartiste!
    También me resultó muy ilustrativa la explicación que incluyes entre las diversas categorías de docente, desde instructor hasta sensei, pasando por profesor.
    Ojalá todos los que estemos en este curso podamos algún día, llegar a ser verdaderos senseis, que inspiremos a nuestros educandos a crecer no sólo por nuestras palabras, sino por nuestro testimonio de vida.

  3. Sonia González dijo:

    Hola Alberto

    Creo que los 3 tipos de docentes que mencionas, no solo aplica en artes marciales, al menos al leer tu descripción, para mí aplica en cualquier nivel académico y cualquier materia.

    Me gustó mucho como lo vas describiendo y me doy cuenta, que Yo también inicié como mera instructora, pero hay que ir pasando a otros niveles, eso implica una continua preparación y amor por esta noble profesión.

    Hay que aspirar a ser un maestro, hay que adaptarnos y sobre todo a las nuevas tendencias y formas de aprender, para poder transmitir de mejor manera.

    Gracias por compartir tan enriquecedora experiencia!! saludos

    Sonia

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